La vida de los hongos siempre está ahí

Invierno o no, nunca dejamos de salir al monte. El otro día, después de las últimas lluvias, en mitad del camino, nos encontramos con la seta oreja de Judas.

Nos gusta recordar que la vida de los hongos está ahí todo el año. Lo que cambia son las condiciones que los hacen aparecer. Cuando el monte guarda humedad —y la temperatura acompaña— salen señales. Y la oreja de Judas es de las más llamativas: crece en troncos húmedos, casi colgando de la madera; con una textura gelatinosa que a nosotros nos recuerda a las partes más colágenas de la casquería.

Estos días la usamos en el plato de butifarra casera y caldo de monte. Ahí funciona como lo que es: la seta del momento. Una pequeña prueba de esta cocina de recolección —salvaje— que cambia con cada salida.

Todo lo que deja Montia

La fiesta de la vendimia siempre nos recuerda por qué seguimos este camino.
Este año quisimos hacerlo mirando a quienes también lo han recorrido con nosotros: nuestros ex, gente que ha pasado por Montia.

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Brutal, la vendimia en Montia

Para nosotros, el vino natural es una forma de mirar el mundo. Tiene que ver con respetar la tierra, con confiar en quien la trabaja y con aceptar que cada año viene como viene.

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